Los elementos que se describen a continuación ofrecen distintas maneras de abordar el tema de esta reunión. Depende de ti si usas todos o solo uno. Son herramientas para ti: tú decides cómo usarlas. Lo importante:
- Sé flexible y adapta las actividades a la dinámica del grupo.
- Asegúrate de que todos los jóvenes estén incluidos y se sientan cómodos.
- Sé sensible a las reacciones emocionales, sobre todo cuando se tocan temas personales.
Actividad rompehielos «Caos de sillas»
⏱ 20 minutos
En este ejercicio puede haber bastante desorden, e incluso conflictos fuertes. Con el tiempo, ojalá los participantes se den cuenta de que las tareas no se contradicen y empiecen a colaborar. Las tareas están formuladas de manera que dejan margen para la interpretación. Lo mismo vale para las instrucciones. Por ejemplo, los participantes pueden comunicarse entre sí sin palabras y, al mismo tiempo, respetar la regla de «no hablar». Pero esa posible solución tienen que descubrirla ellos mismos, sin tu ayuda. Al final no hay respuestas correctas ni incorrectas. Lo central es cómo se comporta cada uno en un conflicto y cómo lo vive. La reflexión ayuda a los participantes a reconocer cómo reaccionan en un conflicto: pelear, huir o quedarse paralizados (en inglés, fight, flight, freeze).
Divide el número de participantes entre tres. Esa es la cantidad de papelitos que tienes que escribir para cada tarea. Luego escribe las siguientes tres tareas en papelitos, de modo que cada participante reciba una tarea:
- Coloca todas las sillas con el respaldo hacia la ventana
- Apila todas las sillas
- Deja todas las sillas tumbadas en el suelo
Dobla los papelitos para que no se vea lo que dicen y mézclalos en un recipiente.
Haz que cada participante saque un papelito. Pero antes de pasar el recipiente, da las siguientes instrucciones:
- Cada uno saca un papelito, pero todavía no lo mira.
- En cada papelito hay una tarea que tienen que cumplir. Nadie más puede ver lo que dice su papelito.
- La tarea se refiere solo a esta sala.
- Durante el ejercicio no pueden hablar.
- Cuando creas que has cumplido tu tarea, siéntate en el suelo a un lado de la sala y espera.
- El juego termina cuando todos están sentados y creen que han cumplido su tarea.
Preguntas de reflexión
- «___, vi que te alejaste cuando ___».
- «___, ¿cómo te sentiste cuando ___?»
- «___, ¿qué te llevó a ___?»
- «¿Qué se te pasó por la cabeza en ese momento?» «¿Piensas eso a menudo en situaciones de conflicto?»
- «___, ¿qué te habría gustado que pasara cuando ___?»
- …
Estudio de caso: el control dañado
⏱ 10 minutos
Durante las vacaciones de Semana Santa, Diego visita a su primo Leo. Normalmente se ven muy poco, así que están todavía más contentos de poder pasar las vacaciones juntos. Y, por supuesto, no faltan las partidas de videojuegos. El tiempo pasa más rápido de lo que quisieran, y Diego ya está de camino a casa. Por la noche, Leo descubre que uno de los controles no funciona bien. Sospecha que se dañó durante una partida, porque Diego juega de forma bastante brusca. Pero no está seguro de si debe llamar a Diego para hablarlo, así que decide ignorar el problema y simplemente dejar a un lado el control averiado.
Cuando Diego y Leo se vuelven a ver en las vacaciones de verano, Leo se acuerda del control averiado y de lo que le costó la reparación. Decide sacar el tema. Pero ya han pasado meses, y Diego apenas recuerda ese incidente en concreto. Se siente acusado injustamente y reacciona molesto y confundido, lo que crea un ambiente tenso entre los dos.
Preguntas
- ¿Quién creen que tiene razón? ¿Por qué?
- ¿Qué hace difícil juzgar quién tiene razón?
¿Ven lo difícil que les resulta reconstruir lo que pasó hace una semana?
Elizabeth Loftus y John Palmer hicieron exactamente eso. Mostraron a varias personas videos de accidentes y, una semana después, les preguntaron si habían visto vidrios rotos. Muchos respondieron que sí, aunque en el video no se veía ningún vidrio roto. Aunque esto se debió a la forma en que se formuló la pregunta, también nos muestra hasta qué punto nuestros recuerdos pueden jugarnos malas pasadas.
Estudio bíblico
⏱ 10 minutos
📖 Lee Efesios 4:26-27 y 29-32
Volvamos una vez más a nuestro estudio de caso:
Actividad de cierre «El entierro de una amistad»
⏱ 5 minutos
Acaban de recibir de mi parte un poco de arena, una cuchara, un papel y un bolígrafo. Escriban en el centro del papel el nombre de una persona cercana a ustedes. Puede ser alguien de su familia, una amiga o un amigo, etc.
Ahora imaginen que tienen un conflicto con esa persona. Quizá ya hayan tenido alguno con ella. Recuerden esto: con cada «Bah, ya lo aclararé después», «No es para tanto» o «No quiero hablar de eso» damos otra palada para cavar la tumba de nuestra relación.
Cuando en un conflicto piensan «Bah, ya lo aclararé después», empiezan a enterrar la relación. Tomen ahora una cucharada llena de arena y échenla sobre el nombre.
Imaginen que la otra persona intenta hablar con ustedes del tema y ustedes le dicen: «No quiero hablar de eso». Tomen otra cucharada llena de arena y échenla sobre el nombre. Imaginen que la persona que está sentada a su lado se les acerca y les cuenta su conflicto, y ustedes la escuchan y le dan la razón sin saber cómo lo vivió la otra persona. Tomen otra cucharada llena de arena y échenla sobre el nombre escrito en el papel de la persona sentada a su derecha. Ayudamos a otros a enterrar sus relaciones cuando nos ofrecemos como basurero para su frustración.
Ninguno de nosotros quiere enterrar relaciones, ni las nuestras ni las de los demás. Pero evitarlo exige valor y un esfuerzo por vencernos a nosotros mismos. Por eso es importante que nos animemos unos a otros a aclarar los conflictos, y a hacerlo antes de que termine el día.
Versión en español: octubre de 2026
