¿Te suena? En el día a día, como padres, vamos a la deriva, sobrevivimos con los hijos de un día para otro y esperamos el próximo fin de semana. El fin de semana, a su vez, es demasiado corto y está demasiado lleno para recuperar el aliento, y mucho menos para disfrutar de verdad de la vida con los hijos. Así que esperamos las vacaciones, aunque sabemos muy bien que la vida y la relación suceden aquí y ahora, no en algún momento más adelante.

De vez en cuando encuentro ideas e inspiración que me ayudan a cuidar la relación con mis hijos aquí y ahora. Sigue leyendo y pruébalas.

Hace poco hablé con una amiga de mi hija sobre las tareas escolares. Le comenté que estoy en contra de las tareas. Si me dedicara a la política, lucharía por abolirlas. La niña respondió que dedicarse a la política era lo correcto, y lo dijo con tanta determinación como si tuviera clarísima su propia carrera política. Me quedé asombrada. Esta niña de nueve años me sorprendió. Se notaba que pensaba muchísimo las cosas. Y me despertó de nuevo las ganas de conversar con mis propios hijos y saber más de ellos.

«¡Ahora sí me vas a conocer!» era antes la frase con la que los adultos anunciaban una reprimenda. ¡Hoy le damos la vuelta y nos conocemos de verdad!

El ciclo de la vulnerabilidad

Fabian Grolimund y Stefanie Rietzler, dos autores suizos de pedagogía que me inspiran mucho, se preguntaron cómo ganan calidad y profundidad las relaciones. Llegaron a una respuesta asombrosamente sencilla: «Haciéndonos vulnerables y compartiendo cosas personales».

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¿Cómo ganan calidad y profundidad las relaciones?
«Haciéndonos vulnerables y compartiendo cosas personales».

El éxito infantil «Erzähl mal» («Cuéntame»), del grupo alemán Deine Freunde, muestra cómo suelen ser nuestras conversaciones entre padres e hijos: ¿Cómo estás? Bien. ¿Qué hiciste? Nada. ¿Qué tal la comida? Bien. Pero puede ser de otra manera. Cuanto más nos alejamos con nuestros hijos de este juego de preguntas y respuestas tan conocido, más oportunidades nos damos de asomarnos de verdad a la vida del otro: a sus sentimientos, a sus reflexiones y a sus valores. ¿Por qué lo hacemos tan pocas veces? Pues porque cada vez que nos abrimos al otro nos volvemos vulnerables: a comentarios, a consejos y trucos (innecesarios), a juicios, al rechazo… o también al ánimo, a la comprensión, a que el otro se abra a su vez, a una nueva cercanía, al apoyo mutuo, a una relación más profunda.

Grolimund y Rietzler se basan en el Dr. Jeff Polzer, de la Universidad de Harvard, que llama «ciclo de la vulnerabilidad» (en inglés, vulnerability loop) a este modo de salir de la charla trivial de siempre. A través de esta espiral, la relación puede volverse cada vez más personal, o quedarse otra vez en la superficie. Grolimund y Rietzler lo resumen así:

«Esto significa: la confianza que deseamos en las relaciones cercanas se construye cuando nosotros mismos nos hacemos vulnerables».

Y con esto volvemos, una vez más, a Jesús, que durante toda su vida terrenal intentó traer a la tierra las reglas del cielo, que funcionan al revés que las nuestras. En lugar de esperar a que otros nos hagan la vida fácil, él nos llamó a la generosidad: «Den y se les dará» (Lucas 6:38). También en las conversaciones alguien tiene que empezar a dar.

¿Me entrego de lleno a las conversaciones con mis hijos? ¿Tengo los oídos libres para escucharlos de verdad? ¿Estoy dispuesta a sumergirme en su mundo y a compartir el mío con ellos? Si en tu día a día tan lleno no te alcanzan el tiempo ni los nervios, también puedes ponerte un recordatorio para el «tiempo de calidad», para que no se te olvide. Nada de presión, ¿eh? ;-)

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Sobre el ciclo de la vulnerabilidad: El «ciclo de la vulnerabilidad» es como una espiral que nos ayuda a construir confianza en las relaciones cercanas al mostrarnos vulnerables unos con otros.
Una mujer entre dos niños, sentados en un banco de madera
Foto: Benjamin Manley / Unsplash

Cómo empezar la conversación

A continuación te dejamos algunas preguntas que puedes usar para iniciar una conversación. Las tomamos de Fabian Grolimund y Stefanie Rietzler y de learnlearning.withcaroline, y las completamos con preguntas propias. Al parecer, también existen preguntas así en forma de cartas listas para jugar. Yo empecé a hacerles estas preguntas a mis hijos en trayectos aburridos en transporte público, y también a responderlas yo misma. ¡Les encanta!

  • Supongamos que encontraras una lámpara mágica y pudieras pedir tres deseos: ¿cuáles serían?
  • Dime dos cosas que pasaron de verdad y una que te inventaste. Yo tengo que adivinar qué es verdad.
  • ¿Qué es lo que más te interesa en este momento?
  • ¿Qué es lo más divertido que te pasó hoy? ¿Por qué?
  • ¿Qué adulto te parece realmente genial?
  • ¿Qué te hace realmente feliz?
  • ¿Cuándo sientes especialmente que te quiero?
  • ¿Qué te da miedo (cuando piensas en el futuro)?
  • ¿Qué frases de los adultos te molestan más? ¿Qué deberían decir en su lugar?
  • Dime tres cosas que te gustan de ti.
  • Si pudieras convertirte en un vehículo, ¿qué vehículo serías?
  • ¿Cuál fue tu última oración?
  • ¿Cuál es tu recuerdo más bonito de unas vacaciones?
  • ¿Por qué cosas de tu vida das gracias?
  • ¿Cuál es el cumplido más bonito que te han hecho?
  • ¿Qué te llena de orgullo?
  • ¿Qué fue lo último que te hizo reír de verdad?
  • Dime tres cosas que haces bien y tres cosas que hago bien yo.
  • ¿Qué harías si no tuvieras miedo? ¿Qué te gustaría atreverte a hacer desde hace tiempo, pero no consigues dar el paso?
  • ¿Cómo cambiarías tu escuela si la dirigieras tú?
  • ¿Cómo sería un día perfecto para ti?
  • ¿A qué personaje de una película o de un libro te gustaría conocer? ¿Qué le preguntarías?
  • Si pudieras cambiar una sola cosa de tu vida, ¿qué sería?
  • ¿Te gustaría tener fama? ¿Por hacer qué?
  • ¿Tienes un chiste favorito? Si es así, ¿cuál?
  • Supongamos que pudieras ver el futuro: ¿qué te gustaría saber?
  • ¿Cuándo sentiste vergüenza de verdad? ¿Cuál fue tu momento más vergonzoso?
  • ¿Hay algo que te gustaría saber de mí o de mi vida, pero que nunca te has atrevido a preguntar?
  • Si tuvieras una gran suma de dinero para donar, ¿a quién se la darías?
  • ¿Qué personajes de libros te parecen fascinantes y por qué?
  • Supongamos que de la noche a la mañana pudieras tener un superpoder. ¿Cuál te gustaría tener?
  • ¿Qué historia de la Biblia te impresiona más en este momento?
  • ¿Cuál es tu recuerdo más bonito del verano pasado?
  • ¿Qué te gustaría que te dejaran hacer?
  • ¿Qué hacen mejor los niños que los adultos?
  • ¿Hay algo que yo podría hacer de otra manera para ser una mejor mamá o un mejor papá para ti?

Hacer cosas juntos

¿De qué otra manera puedo conocer a mi hijo? ¿Y cómo puede conocerme él a mí? Llevándolo conmigo a mis compromisos, a mi vida. Y estando presente en su vida una y otra vez. Ya sea en sus eventos deportivos o musicales, como voluntaria en su escuela, al llevarlo y recogerlo y en las conversaciones por el camino, o en momentos bonitos creados a propósito, con malvaviscos junto a la fogata.

Cuando nos observamos unos a otros en distintos contextos, crece el interés mutuo, y las preguntas para conversar nos salen solas. Especialmente interesantes son las actividades que hacemos juntos para otros. Puede ser algo sencillo: simplemente llevar a nuestros hijos con nosotros a algún compromiso de adultos. Hace poco me impresionó una directora de coro que tuvo que estar sentada durante todo el concierto para no tapar la vista al público, pero compartió su silla con su hijo de seis años, para darle la oportunidad de estar en primera fila y ver a su mamá en vivo.

También puede ser algo más ambicioso, como organizar juntos un evento. ¿Vas a predicar en tu iglesia? Prepara algunos puntos junto con tu hijo y dale tiempo para hablar. O deja que lleve la voz cantante cuando la familia prepara cajas de Navidad para niños en situación de pobreza. O llévalo contigo a una actividad de voluntariado de tu grupo o asociación y deja que él la grabe. Conocerás mejor a tu hijo y su mundo interior, y él también te conocerá mejor a ti.

Cuéntanos cómo y dónde llegaste a conocer mejor a tu hijo. ¿Te ayudó algún juego en particular? ¿Conoces buenas preguntas que ayuden a conocerse? ¿Hubo un momento clave en tu relación con él? Déjanos un comentario.

Versión en español: octubre de 2026