Imagina que estás con tu grupo scout alrededor de una fogata que crepita. Las estrellas brillan sobre ustedes, el humo se eleva en la noche y las llamas bailan de un lado a otro. Con el tiempo, las conversaciones se vuelven más profundas. Uno del grupo cuenta una experiencia dura que vivió y cómo, en esa etapa, redescubrió la fe en Dios. En ese momento, la fogata se convierte en mucho más que un rato agradable juntos: se transforma en un momento muy especial, en el que la fe se puede vivir. Son precisamente estos instantes los que hacen tan especial el escultismo cristiano.

La fe y la vida, sencillamente, van juntas. No solo en la iglesia, sino también en pleno día a día scout. En Romanos 12:1 leemos: «Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios». Dicho de otro modo, toda nuestra vida se convierte en adoración. Nuestra fe no se limita a momentos o lugares especiales, sino que atraviesa todos los ámbitos de la vida: los altibajos, el día a día y también la fogata en el bosque. En los scouts tenemos una oportunidad genial de vivir la fe de forma muy práctica y cercana a la vida diaria, y de compartirla unos con otros.

Cuando algo nos importa de verdad, no podemos callarlo. La fe que llena nuestro corazón da forma a nuestra vida, a nuestras decisiones y a nuestros actos. Y eso es justamente lo que podemos y debemos transmitir a la próxima generación. La Biblia subraya a menudo lo importante que es transmitir la fe a los niños y a los jóvenes, por ejemplo en Deuteronomio 31:12-13 y en el Salmo 78:3-4. Pero ¿cómo lo llevamos a la práctica en los scouts? ¿Qué hace especial el anuncio del evangelio en este contexto? En las siguientes secciones descubrirás cómo anunciar el evangelio de una manera que llegue a los jóvenes, los ayude a descubrir a Dios y a vivir una fe llena de vida.

1. Crea momentos sagrados en los scouts

Las experiencias especiales dejan huella y marcan la fe. En los scouts hay innumerables oportunidades de crear momentos así. Una velada festiva junto a la fogata, con un mensaje del evangelio, quizá incluso con una pequeña dramatización y una invitación a dar un paso de fe, puede tener un gran impacto. O puedes montar una carpa de oración, abierta día y noche para orar: un lugar de retiro para recuperar la calma y encontrarse con Dios. También un devocional en círculo, a la luz de las antorchas, en un lugar especial durante una excursión, se queda mucho tiempo en la memoria. Sobre todo en Adviento, una celebración navideña en el bosque es una oportunidad estupenda de celebrar juntos la fe, no solo para los scouts, sino también para la iglesia y el vecindario. Momentos así hacen que la fe se pueda vivir y que llegue también a la vida diaria.

2. Adáptate a los distintos participantes

No todos los scouts vienen de un entorno cristiano, y es importante tenerlo en cuenta. Algunos todavía tienen poca relación con la fe y necesitan un acercamiento suave a estos temas. Se trata de avanzar paso a paso, dejar espacio para las preguntas y explicar con paciencia. A menudo, las conversaciones más profundas solo llegan cuando ya están puestas las bases. Los adolescentes, en especial, tienen otras preguntas y necesitan respuestas adecuadas a su edad. Quieren entender, cuestionar, y esperan que los tomen en serio. Acompañarlos en este camino es una de las tareas más bonitas del escultismo cristiano.

3. Toma la Biblia en tus manos

Leer la Biblia no debería ser una carga ni una obligación, sino algo que se recibe como un regalo: una oportunidad de entrar en contacto con los pensamientos de Dios. Textos bíblicos cortos y fáciles de entender pueden convertirse en una parte fija de sus campamentos. Preguntas que despierten la curiosidad y conversaciones abiertas ayudan a descubrir y entender la Biblia de una forma viva. Leer la Biblia con regularidad no solo hace crecer el conocimiento, sino también la fe. Es un camino de fe que se recorre juntos, paso a paso, sin presión, pero con mucha apertura y espacio para descubrir.

4. Integra la fe en el día a día scout

La fe no tiene su lugar solo en los momentos especiales, sino también en el día a día scout más normal. ¿Por qué no incluir en la reunión semanal una breve oración por las peticiones del grupo? También con las pruebas de la bitácora pueden tratar una y otra vez temas de fe. Tener momentos fijos para devocionales o para leer la Biblia en grupo hace que la fe tenga un lugar natural en el programa. Así queda claro: la fe no es algo elevado y alejado de la vida, sino que forma parte de nuestra vida con toda normalidad, como encender un fuego o montar una tienda de campaña.

5. Sé un ejemplo

Como líder, siempre eres un ejemplo, seas consciente de ello o no. Los participantes se fijan bien en cómo vives y en si de verdad vives lo que predicas. Claro, es una gran responsabilidad, pero al mismo tiempo es una verdadera oportunidad. Puedes mostrar a los jóvenes cómo se vive la fe en el día a día, con todos los desafíos y las dudas que eso implica. Lo que haces suele dejar una huella mucho más profunda que lo que dices. Los jóvenes notan enseguida si tus palabras y tus hechos coinciden. Habla con sinceridad de tus propias luchas en la fe, porque eso les muestra que la fe no es un estado acabado, sino un proceso de crecimiento. Si vives de forma auténtica, los motivas a hacer lo mismo.

6. Pongan en práctica lo que les importa

La fe no se demuestra solo con palabras, sino sobre todo con hechos. Sin acción, la fe se queda en teoría. Los scouts aprenden especialmente bien con la práctica: es el famoso «aprender haciendo» (learning by doing). Por eso es importante que, como grupo, también vivan la fe de forma práctica. Organicen acciones solidarias, cuiden parques o espacios verdes, o visiten a personas mayores: así los scouts descubren lo que significa poner su fe en práctica. Estos proyectos no solo fortalecen la unión del grupo, sino que también forman el carácter y la conciencia social de los participantes. Poco a poco se desarrolla una cultura de servicio que va más allá del campamento y llega a la vida diaria. Con esta práctica queda claro: servir a los demás no solo cambia el mundo que nos rodea, sino también nuestro propio corazón.

7. Habla de tu fe

Hablar de la propia fe forma parte, sencillamente, del anuncio del evangelio. Ya sea en devocionales, en predicaciones o en conversaciones junto a la fogata, una y otra vez surgen oportunidades de compartir tu fe. No se trata de ser perfecto en teología, sino de contar con autenticidad lo que la fe significa en tu vida. Un devocional al final de un día de campamento o testimonios junto a la fogata crean un espacio en el que se habla de la fe con toda naturalidad. Así los jóvenes también pueden aprender a expresar su propia fe y a hablar de ella. Recuerda que la fe nace cuando se predica la palabra de Dios: «Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo» (Romanos 10:17).

8. Deja que distintas personas anuncien el evangelio

El anuncio del evangelio no debería depender siempre de una sola persona. Da a los participantes, desde temprano, la oportunidad de dirigir ellos mismos devocionales o de compartir su fe en intervenciones breves. También los demás líderes, o incluso los padres, pueden aportar sus experiencias de fe. No tiene que ser siempre el pastor, el sacerdote o el responsable del grupo quien hable de la fe: cualquiera que camine con Dios puede glorificarlo y dar testimonio de él. Una velada junto a la fogata en la que varios líderes comparten breves reflexiones puede inspirar y animar. Así se crea un ambiente en el que nadie se siente el único responsable de anunciar el evangelio, sino que todos ponen de su parte. De este modo, anunciar el evangelio se convierte en una tarea común en la que cada uno puede tener un papel.

9. Piensa más allá del grupo scout

La fe no se termina cuando acaba el campamento. Es importante que los scouts encuentren su lugar en la iglesia y entre otros cristianos de su edad. Aprovecha la oportunidad de involucrar a los padres en el camino de fe y fomenta las relaciones con otros grupos, ya sea en la iglesia o fuera de ella. Así la fe no se vive solo entre scouts, sino en una red más amplia. Esta red ayuda a los jóvenes a seguir profundizando en la fe después del campamento y a vivirla en su día a día.

Conclusión

La responsabilidad de transmitir la fe puede parecer grande al principio, pero no te preocupes: no tienes que hacerlo todo perfecto. Dios obra a través de ti, tal como eres, con todas tus fortalezas y debilidades. No se trata de encontrar siempre las palabras correctas, sino sencillamente de vivir tu fe con autenticidad. A menudo son las cosas pequeñas las que tienen un gran impacto: una conversación sincera o un gesto sencillo. No estás solo en este camino: formas parte de una comunidad en la que cada uno aporta lo suyo y todos se apoyan. Confía en que Dios usará lo que das para llegar al corazón de los scouts.

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Este artículo es de Christian Holfeld. Es especialista en desarrollo organizacional, teólogo y scout apasionado desde 1982.

Versión en español: octubre de 2026