Este artículo se inspira en la charla que dio el Pastor How (Tan Seow How) en una conferencia nacional de iglesias en Alemania.

Un hogar para adolescentes y jóvenes: cómo florece la próxima generación en la iglesia

Clara (nombre cambiado) creció en un entorno difícil. Cuando tenía 13 años, sus padres empezaron a discutir con frecuencia. Pronto la situación se agravó, y Clara y su hermana sufrían violencia por la menor cosa, incluso por no cerrar bien una ventana. Clara odiaba estar en casa. Pasaba las noches en canchas de baloncesto o en salas de videojuegos, hasta muy tarde. Al final, sus padres se divorciaron y su padre se fue de casa. Clara, su madre y su hermana no volvieron a verlo nunca, y él nunca intentó ponerse en contacto con ellas. Eso le dolió profundamente a Clara. Además, a la familia tampoco le iba bien económicamente.

En esa época llegó a la Heart of God Church y conoció a Dios. Como la iglesia abría casi todos los días, pasaba cada vez más tiempo allí. La iglesia se convirtió para ella en el lugar más seguro. Sus pastores y líderes se ocuparon de ella cuando se enteraron de su difícil situación económica. No solo recibió apoyo, sino también una pequeña asignación mensual. De repente, no solo podía pagar el autobús, sino también ser generosa con los demás e incluso ahorrar.

#1 La iglesia tiene que ser más que un edificio

Las experiencias de jóvenes como Clara muestran que la iglesia no puede ser simplemente un lugar donde nos reunimos el fin de semana. Tiene que ser más que un escenario desde el que se predica. Los jóvenes no buscan solo un lugar; buscan relaciones, un hogar espiritual. No es solo el edificio: son las personas las que hacen de la iglesia un hogar.

Si queremos construir una iglesia fuerte en la que se forme a los jóvenes como discípulos, tenemos que hacer de la iglesia un hogar. Un hogar que cuida las relaciones y da espacio a padres espirituales. (Pastor How)

Para los jóvenes que crecen sin una familia estable, la iglesia puede ser lo único constante en su vida. No basta con ofrecerles una buena predicación o un programa genial: necesitan sentir que forman parte. Cuando experimentan que pertenecen, se abren a la fe, y el cambio real no solo se vuelve posible, sino que empieza.

#2 La pertenencia genera fe, y no al revés

Sin embargo, en la mayoría de las iglesias se espera primero que los jóvenes crean; después, que se comporten como cristianos; y solo al final se les permite formar parte. Pero hoy ese orden ya no funciona. Los jóvenes anhelan primero pertenecer. Quieren saber que son bienvenidos, que tienen un lugar, antes de abrazar la fe.

Hay que invertir el orden: los jóvenes quieren primero pertenecer, luego empiezan a creer, y solo después se produce la verdadera transformación interior. Quieren sentir que son bienvenidos antes de creer en Jesús. (Pastor How)

Este cambio de orden significa que las iglesias tienen que estar dispuestas a aceptar a los jóvenes tal como son. No se trata de perfección ni de cumplir ciertos estándares: se trata de amor y aceptación.

#3 La iglesia como lugar de estabilidad

En muchas iglesias, un pastor de jóvenes se queda en promedio solo tres años. Para los adolescentes, que a menudo ya han vivido el abandono de sus padres, esto es un trauma que se repite. En una etapa en la que necesitan estabilidad, ven una y otra vez cómo cambian sus relaciones.

Si construyes relaciones con adolescentes y te vas al cabo de unos años, se sienten abandonados, como quizá ya lo vivieron con sus padres. (Pastor How)

No es un desafío fácil, sobre todo en el ministerio juvenil, donde los cambios de personal son frecuentes. Pero si de verdad queremos marcar la vida de los jóvenes, tenemos que estar dispuestos a invertir en su vida a largo plazo. Hacen falta padres y madres espirituales que permanezcan a su lado durante años.

#4 Padres y madres espirituales: el corazón de la iglesia

Para hacer de la iglesia un hogar, hacen falta padres y madres espirituales dispuestos a acompañar a los jóvenes, a amarlos y a darles un sentimiento de seguridad y aceptación. Sobre todo en una época en la que muchos crecen sin padres o sin una familia estable, la iglesia es a menudo el único lugar donde pueden vivirlo.

Cada año, para el Día del Padre y el Día de la Madre, el Pastor How, su esposa Lia y su equipo escriben una carta personal a los adolescentes que crecen sin padre o sin madre, y les hacen un pequeño regalo. Este pequeño gesto de amor ha cambiado por completo la vida de muchos adolescentes.

Una de las chicas me dijo: «Antes, el Día del Padre era el peor día del año; ahora es el mejor, porque ese día recibo algo que me recuerda que no me han abandonado». (Pastor How)

#5 Un lugar de cambio real

Una iglesia que es un hogar cambia vidas. No se trata solo de llevar a los jóvenes por el buen camino, sino de amarlos de verdad y mostrarles que tienen un lugar en la comunidad. Ese amor y esa aceptación llevan a un cambio real. Clara, que hoy es líder en la iglesia, no solo encontró un hogar, sino que se sintió inspirada a convertirse ella misma en líder y a acompañar a otros.

La Heart of God Church me vio y me dio espacio para desarrollarme. Ahora devuelvo algo de lo que recibí cuidando de mi iglesia, igual que ella cuidó de mí. (Clara)
ℹ️
La Heart of God Church no tiene edificio propio. Alquila espacios públicos para sus reuniones.

Una invitación a repensar la iglesia

La pregunta que tenemos que hacernos es esta: ¿cómo podemos dar forma a nuestras iglesias para que se conviertan en un hogar para los jóvenes? ¿Cómo podemos ser padres y madres espirituales dispuestos a invertir a largo plazo? Se trata de ver la iglesia no solo como un lugar de culto, sino como un lugar de relación, aceptación y cambio real.

No se trata solo de predicaciones o programas: se trata de crear un hogar. La iglesia es el lugar donde los amigos se convierten en familia y la familia, en amigos. (Pastor How)

La iglesia tiene que ser más que un edificio o un programa. Tiene que ser un hogar en el que los jóvenes sean amados y aceptados sin condiciones. Las historias de la Heart of God Church son un testimonio poderoso de lo importante que es invertir a largo plazo en los jóvenes y crear para ellos un lugar donde puedan sentirse de verdad como en casa.

Los jóvenes necesitan estabilidad, pertenencia y padres espirituales. Necesitan una iglesia que les muestre que son bienvenidos, tal como son. Si estamos dispuestos a hacer de nuestras iglesias un hogar, podremos marcar a una generación que no solo cree, sino que también vive su fe y cambia el mundo.

Preguntas para reflexionar

Usa una o varias de estas preguntas para reflexionar sobre el contenido del artículo con tu equipo de liderazgo y definir juntos un próximo paso para la iglesia y/o el ministerio juvenil:

  • ¿Dónde vivimos ya en la iglesia según el principio «la pertenencia genera fe»? ¿Dónde podemos crecer todavía?
  • ¿Dónde tenemos ya padres y madres espirituales en la iglesia? ¿Cómo podemos animarlos y apoyarlos?
  • ¿Cómo podríamos impulsar de forma intencional en la iglesia a padres y madres espirituales que inviertan a largo plazo en la vida de los jóvenes?
  • ¿Qué planes a largo plazo tenemos para apoyar a los líderes, de modo que puedan invertir durante años en el ministerio juvenil?
  • ¿Qué podemos hacer concretamente para estar presentes en días especiales como el Día del Padre o el Día de la Madre para los adolescentes que crecen sin una estructura familiar estable?
  • ¿Qué cambios, pequeños o grandes, podríamos poner en práctica de inmediato para que nuestra iglesia sea un lugar más acogedor y lleno de amor?
  • ¿Cómo podemos transformar nuestros cultos, nuestros programas y la iglesia en su conjunto para dar más espacio a las relaciones, la aceptación y el crecimiento espiritual?
  • ¿Qué estrategia a largo plazo podemos desarrollar para asegurarnos de que, en los próximos años, nuestra iglesia sea cada vez más un lugar de pertenencia para los jóvenes?

Versión en español: octubre de 2026

🎁
Para profundizar con el Pastor How y la Pastora Lia: los recursos de GeneracionES, herramientas para formar a las próximas generaciones y hacer que tu iglesia sea más joven y más fuerte.