La pubertad es una de las etapas más desafiantes, pero también una de las más reveladoras en la vida de nuestros hijos. En este turbulento período de transición, en el que nuestros hijos ya no son del todo niños, pero tampoco del todo adultos, viven una gran cantidad de cambios físicos y emocionales. Lo que comparto aquí se basa en mi experiencia como madre de cuatro hijos, hoy ya adultos, de entre 26 y 34 años.
1. No te tomes como algo personal las palabras de tus hijos
Cada uno de mis hijos atravesó esta etapa a su manera. Algunos se refugiaron en sus propios mundos de libros o películas, mientras que otros sentían una gran necesidad de expresar sus opiniones en voz alta, aunque a veces eso terminara en discusiones acaloradas. Lo que más me costó fueron las palabras hirientes dichas en el calor del momento. Esos comentarios muchas veces me afectaron y me hirieron profundamente. Sin embargo, un sabio consejo que recibí fue no tomarme como algo personal cada palabra dura, porque los adolescentes a menudo actúan de forma impulsiva y todavía no tienen sus emociones del todo bajo control.
2. Apóyate en la oración
En esos tiempos difíciles, la oración fue una herramienta especialmente valiosa. Oraba por mis hijos y me esforzaba siempre por no aferrarme rígidamente a mi punto de vista, sino por seguir abierta a sus sentimientos y pensamientos.
3. Mantente abierto a los sentimientos y pensamientos de tus hijos
Intenta mantenerte abierto y receptivo a los sentimientos y pensamientos de tus hijos. Esta actitud crea un entorno seguro y de apoyo en el que pueden expresarse.
4. Aprovecha los viajes en auto para conversar
Otro medio eficaz para conectar fueron los viajes en auto. Me daban la oportunidad de conversar con mis hijos y de saber más sobre sus preocupaciones y pensamientos. También aprovechaba esos viajes para compartir mis propias lecciones de vida, aunque a veces caían en saco roto.
5. Invierte en tus hijos
Estos momentos especiales me recordaban lo importante que es invertir en nuestros hijos. Solo los tenemos «prestados» por poco tiempo, y es nuestra tarea y nuestra responsabilidad acompañarlos lo mejor posible en su camino.
6. Prepara a tus hijos para la vida
A veces me echaban en cara que era la madre más estricta de la iglesia. Mi respuesta siempre era: «Quiero que estés preparado para la vida». Hoy estoy orgullosa y agradecida de que todos nuestros hijos, los cuatro, hayan encontrado su camino.
Criar hijos es, sin duda, un don especial y un privilegio. Requiere paciencia y amor, pero si nosotros, como padres, hacemos nuestra parte, Dios, nuestro Padre celestial, también hará la suya.
7. Atesora los momentos especiales
¿El regalo más hermoso de todos? Todos mis hijos y sus familias, 17 personas en total, vienen a nuestra casa en Navidad. Es un regalo inolvidable y atemporal, y una confirmación maravillosa de lo que invertimos en nuestros hijos. La pubertad puede ser una etapa difícil, pero también ofrece muchos momentos especiales que vale la pena atesorar. Disfruta de los reencuentros en ocasiones especiales, de las experiencias especiales compartidas o simplemente de los momentos cotidianos con tus hijos.
Espero que estos consejos te ayuden a atravesar la pubertad de tus hijos. Recuerda que no estás solo y que esta etapa es solo pasajera. ¡Estás haciendo un gran trabajo!
Versión en español: octubre de 2026

