La pandemia nos exigió mucho. Y ahora nos enfrentamos a la guerra en Ucrania. Hay cinco lecciones personales de la época de la pandemia que han cobrado importancia para mí y que ahora, también ante la guerra en Ucrania, me ayudan a situarme de forma positiva en mi entorno.
#1 Dosificar el consumo de medios
Dosifico mi consumo de medios para no caer en la «visión de túnel». Es bueno estar al tanto, pero no hace falta conocer cada opinión y cada detalle ni «aturdirse» sin parar con el tema. A nadie le ayuda dejarse absorber por completo por un tema y acabar desanimándose o volviéndose indiferente.
#2 No inquietar a los niños

No quiero inquietar a mis hijos con mis propias preguntas o preocupaciones. El tema no se oculta, y les explico todo lo que pueden entender. Pero, al ver cómo actúan sus padres, deben sentir seguridad y sentirse protegidos. Mis preocupaciones no deben convertirse en las suyas.
#3 Reducir el miedo y dar ánimo

Aparte de donar dinero, probablemente no pueda cambiar ni aportar mucho en esta crisis. Pero en mi entorno puedo animar a dos o tres personas que no procesan tan fácilmente este tipo de acontecimientos y tienen miedo, y apoyarlas para que logren salir de la visión de túnel.
#4 Contener las afirmaciones tajantes
Me abstengo de hacer afirmaciones sabelotodo, tajantes y provocadoras sobre el tema. Hemos elegido a los responsables de tomar decisiones, que cuentan con mejor información. Mi horizonte, pese a todo lo que veo en Twitter y en otros medios, es limitado y solo ve lo que se le deja ver.
#5 Hacen falta personas de esperanza

En tiempos así hacen falta personas que tengan esperanza, sensatez y confianza. Quiero ser alguien así y llegar a serlo.
