Cómo tratar con adolescentes «difíciles» en la reunión de jóvenes
Sus motivos no siempre son los mismos. Algunos simplemente no se han movido lo suficiente ese día. Otros quieren imponerse de alguna manera y todavía no saben que en tu grupo los aceptan tal como son. Y otros tienen dificultades que les impiden escuchar tranquilos durante un rato. Pero ¿qué hacer para que se calmen? Consultamos la inteligencia colectiva de nuestra comunidad Pulse de habla alemana y recibimos respuestas interesantes.
Usa el esquema X
El esquema X funciona así: antes de que tus chicos tengan que estar en silencio, primero pueden hacer ruido. Antes de que tengan que escuchar, primero pueden hablar, reír, bailar o correr. Al principio de la reunión hay mucha acción y poco contenido. Luego la acción va bajando y el contenido va subiendo. Como una X. Probablemente la mayoría de los grupos de jóvenes ya siguen este esquema, pero con la X suena todavía mejor 😇.
Satisface sus necesidades
¿Por qué funciona tan bien el esquema X? Porque así te ganas el derecho a que te escuchen. Tratas a tus jóvenes de igual a igual y les muestras que sus necesidades te importan. Es decir, PRIMERO les ofreces lo que más necesita su edad: acción, juegos, comunidad y sentido de pertenencia. Así no solo salen ganando los chicos con TDAH. Los adolescentes quieren que los vean y que los escuchen.
Qué funciona en concreto
✅ Juegos cortos y entretenidos en los que participen, en lo posible, todos. Por ejemplo, juegos al estilo de Minute to Win It («Minuto para ganar»). Y, por supuesto, para eso sirven los Juegos de Pulse. ¡Échales un vistazo!
✅ Juegos o actividades que fomenten el intercambio y en los que cada uno tenga su turno para hablar y su turno para escuchar. Pide a tus jóvenes que, en parejas, se cuenten los altos y bajos de su última semana. Así también evitas que algún adolescente pase desapercibido en el grupo.
Imagínate que un adolescente viene a tu grupo, participa en todo, al final se va y nadie sabe cómo le va en realidad.
✅ Juegos que dirijan la atención de los jóvenes hacia el frente. Puede ser un sorteo para el que todos los jóvenes recibieron un boleto. O un acertijo con acción que presenta la líder. O los jóvenes pueden echar preguntas en una caja, y luego se responden desde el frente.
✅ Lo de las necesidades vale, por supuesto, también para la charla misma. Lleva a los chicos contigo a una historia de aventuras o a tu vida personal. Involúcralos en la charla: haz preguntas y deja que respondan. Con tareas o preguntas concretas, ayúdalos a llevarse algo para sí al final.
Resumido en inglés de moda:
- Hook (historia)
- Look (mirar a Jesús)
- Took (qué haces tú con eso)
Sé breve
Bien, ahora llega el momento en que necesitas silencio. Sus necesidades ya están cubiertas; ahora los chicos tienen que escucharte, sí o sí. Aunque solo sea porque quieres explicar un juego al aire libre un poco complicado. PERO: su capacidad de atención es muy corta. Así que ve al grano rápido, en lo posible en 15 minutos como máximo. (¿Fuimos lo bastante breves? 😜)
Ponte de acuerdo de antemano
Con algunos alborotadores vale la pena llegar a acuerdos antes. En lo posible, acuerdos que les den responsabilidad, les pongan algo en las manos o los mantengan ocupados de otra manera. Por ejemplo, así:
- ¿Me sostienes la tela debajo de la cual escondo los objetos para mi charla?
- ¿Puedes ir apretando esta pelota mientras doy la charla? ¿O resolver el cubo de Rubik, o construir con Lego?
- ¿Puedes ir pensando cuál sería la mejor forma de dividirnos en grupos para la conversación de después y anotarlo en un papel?
Busca ayudantes
El principio del llamado «floor leadership» (liderar desde la sala) te sirve para no tener que llamarles la atención a tus revoltosos de siempre directamente desde el escenario. Con eso solo conseguirías darles todavía más atención y, además, los dejarías en evidencia.
Aplica el floor leadership: Buscas ayudantes con quienes repasas la situación de antemano y que se reparten por la sala entre los jóvenes. Cuando un joven empieza a ponerse inquieto, el ayudante puede ocuparse de él. A un joven así se le puede susurrar, por ejemplo:
Oye, solo necesitamos a una persona que haga el programa, y ahora lo está haciendo el que está al frente. No hace falta que tú también hagas programa.
Este método sencillo y discreto vale la pena sobre todo cuando hay chicos con dificultades físicas o psicológicas. Si alguien que ya te conoce y que ya sabe que es importante para ti sigue interrumpiendo, en caso necesario también puedes hablarle directamente desde el escenario:
Luca, ¿no te das cuenta de que estás molestando?
¿Qué más queda por decir? La relación es importante. En el ministerio juvenil, en realidad, todavía más importante que el contenido, porque los chicos aprenden más de nuestra forma de tratarlos que de lo que les contamos. Intenta centrarte menos en tu contenido y más en sus necesidades.
Así que tómate el tiempo, ten una reunión de 15 minutos* contigo mismo y piensa en todo lo que podrías hacer para tratar a tus inquietos (¡y a tus inquietas!) de una forma que ayude.
¡Que disfrutes probándolo!
*Solo 15 minutos, por la capacidad de concentración 😆
Versión en español: octubre de 2026

