La pubertad: ese momento en que la vida pasa del blanco y negro al color. Así lo describe la psicóloga Dra. Lisa Damour, y creo que da justo en el corazón de esta etapa de la vida. Como unos fuegos artificiales que brillan en todos sus colores y que, a veces, también estallan con fuerza.

Los adolescentes viven altibajos emocionales, van formando su propia identidad y se mueven en un mundo lleno de desafíos: amistades, emociones, medios digitales. Nuestra tarea como adultos en su vida es construir puentes. Entenderlos. Ayudarlos a vivir los fuegos artificiales sin que se descontrolen.

En una conversación con Adam Grant, Lisa Damour compartió algunas ideas increíblemente valiosas que pueden ayudarnos a acompañar mejor a los adolescentes. Aquí rescato algunos pensamientos que espero que te animen. La conversación fue en inglés; las citas que siguen son mi paráfrasis de lo que dijo.

1. La crisis de los adolescentes es real, pero no es toda la verdad

Sí, hay una crisis de salud mental entre los jóvenes. Las cifras de ansiedad, estrés y depresión son preocupantes. Pero esa no es toda la verdad.

En 2024, para una encuesta de Gallup, Lisa les preguntó a jóvenes de 10 a 18 años: «¿Qué estado de ánimo sentiste con frecuencia ayer?». El resultado: el 23 % dijo tristeza, el 39 % mencionó ansiedad, el 45 % sintió estrés, el 91 % habló de alegría y el 94 %, de felicidad.

«Creo que estos datos son importantes porque me muestran que los adolescentes tienen altibajos, como siempre los han tenido.» (Lisa Damour)

¿Qué significa esto para nosotros?
Lisa subrayó que debemos tener en cuenta que los medios están atrapados en ciertas narrativas y, por eso, nos transmiten una imagen distorsionada de la realidad. Los adolescentes no solo tienen desafíos: también viven mucha alegría, entusiasmo y crecimiento. Nuestra responsabilidad es ver ambas cosas: reconocer las causas de los problemas de salud mental y tomar en serio a los adolescentes en sus luchas, y celebrar con ellos sus fortalezas.

Consejo: No empieces las conversaciones solo con «¿Cómo estás de verdad?», sino también con «¿Qué fue lo mejor de tu semana?» o «¿Qué te hizo reír en los últimos días?».

2. Salud mental no significa «estar siempre feliz»

«Tener salud mental no significa que siempre te sientas bien. Tener buena salud mental significa que tus emociones corresponden a la situación y que puedes regularlas bien.» (Lisa Damour)

Es decir: la ansiedad, la tristeza y el estrés no son automáticamente malos. Forman parte de la vida y también son emociones útiles que nos protegen de los peligros. El desafío está en manejar bien estos sentimientos.

¿Qué significa esto para nosotros?
Los adolescentes necesitan saber que está bien sentir ansiedad, tristeza y estrés. Pero todavía más importante es ayudarlos a desarrollar estrategias para manejar bien lo que sienten. Eso fortalece su sentido de autoeficacia.

Consejo: Habla con los jóvenes sobre cómo pueden regular sus emociones. Escuchar música, hacer deporte, hacer algo creativo: hay muchas estrategias saludables. Pregúntales: «¿Qué te ayuda cuando no estás bien?».

3. Las relaciones con adultos de confianza son clave

«El factor más fuerte para la salud mental de los adolescentes es una relación sólida con al menos un adulto.» (Lisa Damour)

Es uno de los hallazgos más importantes de la investigación. A menudo pensamos que lo que necesitan son sus amigos. Y es cierto. Necesitan a los de su edad. Pero, en realidad, muchas veces son los adultos quienes les dan estabilidad. Profesores, mentores, líderes de jóvenes: personas que creen en ellos y están ahí para ellos.

¿Qué significa esto para nosotros?
No importa si eres «la persona más cool» en la vida de un adolescente. Lo que importa es que seas confiable. Alguien que muestra interés. Alguien que le transmite: «Te veo. Estoy aquí para ti».

Reto: ¿Con qué adolescente has tenido hasta ahora poco contacto personal? Busca a propósito una conversación. Muestra interés. A veces basta una sola persona que se preocupe para cambiar la vida de un joven.

4. El sueño está subestimado

«El sueño es el pegamento que nos mantiene unidos.» (Lisa Damour)

Los estudios muestran que hoy los adolescentes duermen, en promedio, menos que las generaciones anteriores, y eso se correlaciona fuertemente con el aumento de los problemas de salud mental. ¿El sueño óptimo para un adolescente? 9 horas por noche. Pero para sacar buenas notas muchas veces bastan siete horas y media. Eso significa que muchos jóvenes sacrifican su salud mental por el éxito escolar.

¿Qué significa esto para nosotros?
Cuando hablamos de la salud mental de los jóvenes, no podemos subestimar el factor del sueño. En lugar de decirles solo «¡Duerme más!», deberíamos preguntarnos: ¿Por qué duermen tan poco? ¿Es el estrés escolar? ¿El uso del teléfono? ¿Estrés con los amigos o en la familia?

Consejo: Habla del sueño en tu grupo de forma intencional. Quizás con un reto: «¿Son capaces de dormir 8 horas cada noche durante una semana?».

5. Presión social

Muchos adolescentes luchan por encontrar su lugar en un grupo. Creen que tienen que «pertenecer». Pero Lisa lo deja claro:

«Los adolescentes más felices no tienen muchos amigos: tienen una o dos amistades cercanas.»

¿Qué significa esto para nosotros?
Deberíamos ayudar a los jóvenes a centrarse en la calidad más que en la cantidad. No se trata de ser lo más popular posible, sino de tener relaciones reales y de confianza.

Pregúntales a tus jóvenes: ¿Qué hace que una amistad sea buena para ti? ¿Tienes a alguien con quien puedas ser totalmente sincero?

6. Los adolescentes y las redes sociales: no prohibir, sino acompañar con sabiduría

«No se trata de si los adolescentes usan las redes sociales, sino de cómo las usan.» (Lisa Damour)

Lisa recomienda una introducción gradual a los medios digitales, igual que con otros riesgos (por ejemplo, el alcohol o conducir). Primero, solo mensajes de texto. Luego, una plataforma con restricciones. Después, más libertad a medida que crecen.

Ejemplo: La hija de Lisa recibió un teléfono inteligente viejo, sin navegador, sin aplicaciones de redes sociales y sin la posibilidad de instalar aplicaciones por su cuenta. Además, no podía usar el aparato en su habitación.

¿Qué significa esto para nosotros?
No deberíamos limitarnos a advertir a los jóvenes de los peligros, sino enseñarles a usar los medios digitales con sabiduría.

Pregúntales a tus jóvenes: ¿Alguna vez has hecho a propósito una pausa de las redes sociales? ¿Cómo te sentiste?

7. Los adolescentes son asunto de todos

«Es completamente normal que, en la pubertad, los adolescentes se distancien de su casa, les cuenten menos cosas a sus padres y, en cambio, se abran a otros adultos: profesores, entrenadores, mentores, tías, tíos. Por eso no importa si es tu propio hijo o no. Todos tenemos responsabilidad por los adolescentes de nuestra comunidad y deberíamos construir con ellos relaciones reales y significativas.» (Lisa Damour)

Se trata de todos nosotros. Los adolescentes son asunto de todos. No solo de los padres. No solo de los profesores. Cuando los adolescentes se distancian de su casa, necesitan puentes por los que puedan cruzar para no terminar en una isla solitaria. Si nos acercamos a ellos con el corazón abierto, mostramos un interés real y les hacemos saber que los vemos, podemos marcar una verdadera diferencia.

Versión en español: octubre de 2026