Inspirado en Ashley Engleford (blog en inglés).

Haz listas

Mi cerebro está para tener ideas, no para guardarlas. Y, además, ¿uno puede fiarse siempre del todo de su memoria? Por eso las listas pequeñas son insustituibles. Ashley recomienda tener tres cuadernos distintos: uno para las «notas rápidas», otro para las reuniones importantes con personas y otro para las listas de tareas. En la lista de tareas, lo principal es numerar las tareas de forma que queden ordenadas por prioridad. No vale escoger primero las cosas más agradables: hay que seguir el orden de prioridad, del 1 al 5 y así sucesivamente. ¡Haz primero lo más importante! No olvides revisar tus cuadernos cada mañana y cada noche para tachar lo que ya hiciste y poner al día tu memoria.

Consejo de experto: Cambia el nombre de tu «lista de lo que tengo que hacer» por «lista de lo que podría hacer». Tengo la hipótesis de que, después de este cambio de nombre, harás mucho más, porque la presión que sientes es menor.

Aprende a delegar

Nadie es capaz de hacerlo todo solo. «¿Y qué pasa con la madre que levantó un auto para salvar a su hijo?» Claro, con adrenalina se puede hacer mucho, pero no por mucho tiempo. Dios ha puesto en tu iglesia a muchísimas personas que pueden hacer más que repartir algo de comer y organizar juegos. Tu equipo muchas veces tiene buenas ideas que quiere aportar. Para eso tienes que soltar un poco el control y estar dispuesto a trabajar en equipo. Pregúntales cómo ven ellos mismos sus dones y déjalos participar. Solo con muchos dones y tipos de personas distintos se puede llegar a muchos jóvenes distintos.

Consigue un test de dones para jóvenes

El siguiente consejo va de la mano con el anterior. Una de nuestras responsabilidades como líderes de jóvenes es capacitar a los adolescentes para servir a Dios. Ayuda a tus jóvenes a descubrir, desarrollar y usar sus dones espirituales y sus capacidades. Consigue un test de dones para jóvenes (encontrarás dos al final de esta sección), imprímelo o envía el enlace, y pide a tus jóvenes que lo completen en casa y traigan los resultados a la siguiente reunión. Conviene que revises los resultados en casa. Toma nota de quién podría destacar en qué área. Y si tienes un grupo de jóvenes grande, delega esta tarea en alguien de tu equipo de líderes. Busca la manera de que cada joven pueda colaborar con regularidad y ser creativo. Si tu grupo es grande, podrías idear un sistema de turnos en el que a cada uno le toque servir al menos una vez al mes. Luego, más o menos cada tres meses, pregunta a los jóvenes cómo les va: ¿qué les gusta?, ¿qué no? Y después haz los cambios necesarios.

Crea una ficha para cada joven

Cada ficha debería incluir todos los datos de contacto, todas las autorizaciones de los padres (por ejemplo, para nadar), información sobre alergias, dones espirituales, tareas que asume, problemas, inquietudes, vida familiar, etcétera. Cada pocos meses, revisa las fichas junto con tus líderes y asegúrate de que todo esté al día. Una hoja con la información de un joven puede tener un valor incalculable.

Conviértete en coleccionista

Un coleccionista es alguien

  • que recorta buenos artículos e historias de revistas,
  • que visita los mejores blogs y sitios web para conseguir material para su trabajo,
  • que anota enseguida las buenas ilustraciones que ha escuchado, etcétera.

Crea un sistema para ordenar tus notas, donde puedas guardarlas hasta que de verdad las necesites. Si algo encaja en varias categorías, simplemente cópialo y archívalo en todos los lugares donde podrías usarlo. Cuando ya hayas usado el material, escribe la fecha en el reverso para no volver a usarlo demasiado pronto. Yo uso un sistema parecido al que Ali Abdaal muestra en este video (en inglés).

Ali Abdaal explica su sistema del «segundo cerebro». Video en inglés.

Crea una cuenta de correo para tu ministerio juvenil

Es importante que en la dirección aparezca el nombre de tu ministerio juvenil y que revises ese correo con regularidad (a diario: por la mañana, al mediodía y por la noche). Diles a los jóvenes cuándo lo revisas, para que puedan calcular cuánto tendrán que esperar una respuesta. Esta también es una de las tareas que se pueden delegar.

Consejo de experto: Como alternativa, también puedes crear grupos en redes sociales para tus distintas comunidades. Por ejemplo, un grupo de WhatsApp para los padres y una cuenta de Instagram para dar a conocer tu ministerio.

Extra: consigue un teléfono de trabajo

Si las finanzas lo permiten, compra un teléfono de trabajo. A ese número pueden llamar los jóvenes en caso de emergencia. A veces hablar es más adecuado que escribir un correo. Si tienes un equipo de líderes grande, puedes confiar el teléfono cada semana a un líder distinto, por turnos.

Andy

Versión en español: octubre de 2026