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# Cómo retener a los voluntarios: así consigues colaboradores comprometidos para tu organización
- URL: https://thepulse.org/es/como-retener-y-recuperar-voluntarios/
- Published: 2023-01-24T10:01:10.000Z
- Updated: 2026-10-30T10:08:49.000Z
- Description: El voluntariado está en crisis. ¿Cuáles son las causas y las nuevas oportunidades que surgen en este tiempo para los líderes de jóvenes?
- Author: Martin Scott
- Tags: Artículos, #target-leaders, #topic-team, #translation-pending

El voluntariado está en crisis. Aunque acaba de recibir una vez más un homenaje en el palacio de Bellevue, en Berlín, la residencia oficial del presidente de Alemania, ha retrocedido en todas partes. Si preguntas en el THW (Technisches Hilfswerk, el servicio federal alemán de ayuda técnica en catástrofes), en el club de balonmano o en los bomberos voluntarios, en todos lados se buscan con desesperación personas comprometidas, colaboradores voluntarios, gente que se entrega por el honor de servir; en una palabra: voluntarios.

En el ministerio juvenil y en la iglesia no es distinto. Si escuchas a los responsables del ministerio juvenil y de las iglesias locales que se ponen a buscar nuevas estructuras e ideas para su labor, casi siempre señalan como causa la falta de voluntarios, a menudo camuflada así: el compromiso decaído de quienes, en realidad, sí están disponibles como voluntarios.

Por supuesto, hay buenas razones por las que ha disminuido la participación de muchos voluntarios. Las razones son variadas y, sin duda, también personales. Pero algunas de las causas por las que urge conseguir (o recuperar) voluntarios para el ministerio juvenil se dan por igual en todas partes. Seis de ellas te las describo a continuación:

1. **Las exigencias de tiempo que la escuela impone a los jóvenes han aumentado de forma notable (argumento del tiempo).** Necesaria para la sociedad y, por eso, querida por la política, la escuela ya no es hoy, en Alemania, solo el lugar donde se da clase, sino que además es el lugar donde niños y jóvenes están obligados a permanecer durante la segunda mitad del día.
2. **La escuela suele ocupar la máxima prioridad en la vida de los jóvenes (argumento psicológico),** como si fuera su trabajo a tiempo completo, igual que los puestos de trabajo lo son para los adultos. Los alumnos pasan unas 38,5 horas a la semana ocupados con «cosas de la escuela», según [una encuesta](https://www.zeit.de/gesellschaft/schule/2012-09/schule-kinder-zeit?ref=thepulse.org) (en alemán) de UNICEF y del Deutsches Kinderhilfswerk, una organización alemana de ayuda a la infancia. La «escuela», con los deberes, la preparación de exámenes y las exposiciones, pero también con las clases particulares, los grupos de estudio y las preocupaciones (que nacen de la presión por rendir), ha mutado en un factor psicológico que, para muchos jóvenes, determina todo o casi todo en su vida.
3. **El cambio demográfico se deja sentir.** Los «baby boomers» se jubilan en esta década. En Alemania, lo que ya en los años 70 hizo que las clases, que en parte reunían a más de 40 niños, se fueran reduciendo poco a poco, hace que hoy disminuya el número de personas activas en nuestra sociedad y, con ello, también en el voluntariado: los baby boomers empiezan a jubilarse.
4. **La vida familiar ha ganado importancia,** tanto para la generación actual de padres y madres, que quieren implicarse más en casa como progenitores (y por eso también están menos disponibles para el voluntariado), como para los niños y jóvenes, que prefieren pasar más tiempo libre en casa en vez de necesitar tener en el ministerio juvenil cristiano un «segundo hogar», con el que se convertirían de forma automática en voluntarios muy fiables.
5. **La sociedad digital de las mil opciones y del «todo es posible, siempre» produce personas agotadas.** La necesidad de descanso, sobre todo entre los más jóvenes, es alta. Casi nadie de las generaciones mayores lo entiende, porque, al fin y al cabo, «en aquel entonces nosotros trabajábamos mucho más duro que ustedes hoy». Pero el flujo interminable de información y estímulos que hay que procesar en una sociedad en línea de opciones múltiples y, también, las tentaciones del estilo de vida del «todo vale» agotan de verdad, y de una manera más pesada que los esfuerzos de la vida de las generaciones anteriores.
6. **La gran misión de «salvar a las personas (del infierno)» ya no existe.** Sin duda no es un motivo en el club de balonmano, pero en muchos grupos de jóvenes cristianos, en las iglesias locales y en la Iglesia en general este motivo liberó durante muchos años fuerzas adicionales y movilizó a quienes estaban comprometidos a servir de forma voluntaria «para salvar a las personas», por muy grande que fuera la pereza que había que vencer. La teología ha evolucionado y ha identificado el infierno, al menos en lo teológico, como algo que ya no es relevante, de modo que hoy la gente ya no siente ningún impulso espiritual a comprometerse para salvar a otras personas.

Seis razones destacadas (relevantes, en el fondo, para cualquier contexto en Alemania) por las que el voluntariado ha retrocedido con fuerza. Pero como invertir en el ministerio juvenil no puede funcionar en absoluto sin la colaboración de voluntarios y, con un personal remunerado cada vez menor, necesitaría con mayor razón justo la tendencia contraria, urge pensar en cómo conseguir (o recuperar) a los voluntarios que se perdieron aún más con las medidas de la pandemia.

![Un voluntario con mascarilla y guantes carga cajas de mascarillas en la parte trasera de un automóvil](https://images.unsplash.com/photo-1607227063002-677dc5fdf96f?crop=entropy&cs=tinysrgb&fit=max&fm=jpg&ixid=MnwxMTc3M3wwfDF8c2VhcmNofDExfHx2b2x1bnRlZXJ8ZW58MHx8fHwxNjc0NDg5MTYx&ixlib=rb-4.0.3&q=80&w=2000)

Foto: [Alexander Simonsen](https://unsplash.com/@circlz?utm%5Fsource=ghost&utm%5Fmedium=referral&utm%5Fcampaign=api-credit), [Unsplash](https://unsplash.com/?utm%5Fsource=ghost&utm%5Fmedium=referral&utm%5Fcampaign=api-credit).

Pero primero viene un ejemplo de cómo, con toda seguridad, no funciona. Hace unos años, mis oídos asombrados oyeron cómo una persona con un puesto remunerado a tiempo completo en el amplio ámbito de la iglesia exclamaba, despotricando a gritos: «Ahora resulta que quieren que yo me encargue de cierto proyecto y ni siquiera me ofrecen un equipo de voluntarios. Ahora me toca buscarlos por mi cuenta. ¡Como si tuviera paciencia para eso! ¡Se les ha ido la cabeza!»

Me temo que esa persona todavía hoy patalea de rabia, porque ¿qué es lo que no funciona aquí? Exacto: buscar a quienes ejecuten, sean quienes sean, unas tareas ya definidas de las que responde otro. Es como buscar extras al azar para una gran escena de película en la que, al final, da igual si en el borde izquierdo o en el derecho de la pantalla estoy yo o está Juan Pérez, mientras en el centro brilla el papel protagonista.

Pero veo cinco oportunidades para que, en lugar de eso, podamos conseguir (todavía) y conservar voluntarios para el ministerio juvenil de la iglesia (y de otros ámbitos). Son cinco principios que yo mismo apliqué con éxito mientras tuve responsabilidad directa en el ministerio infantil y juvenil, y que por eso quiero transmitir como probados:

1. **No busques voluntarios para un trabajo: busca un trabajo para tus voluntarios.** No siempre es fácil aplicar este principio, porque, por supuesto, en el día a día del ministerio juvenil de la iglesia surgen vacantes que hay que cubrir con personas comprometidas. Y, naturalmente, también está permitido subirse a un cajón de manzanas y gritar: «¡Necesito tres voluntarios más para…!». Pero quien tiene responsabilidad en el ministerio juvenil debería, en la medida de lo posible, alejarse del principio de tener que tapar huecos y evolucionar hacia otro principio: fijarse en las personas para impulsarlas en su personalidad y aprovechar su carácter en beneficio del grupo de jóvenes. Este principio aparta la mirada de la carencia («No tengo voluntarios») y la dirige a la misión del grupo de jóvenes o de la organización («¿Cómo puedo ayudarte a crecer?»).
2. **Haz atractivo el voluntariado como camino de desarrollo personal.** El voluntariado en el ministerio juvenil transmite de paso muchas cosas que no transmiten ni el preescolar, ni la escuela, ni el hogar, ni las clases de confirmación. Si veo a las personas como posibles voluntarios *por ellas mismas* (véase el punto 1), también puedo hacerles atractivo el voluntariado como algo «de lo que sacarás provecho toda tu vida». Seguridad en uno mismo, capacidad para manejar conflictos, gestión de proyectos, saber hablar ante un grupo, liderazgo, organización, autoestima que nace de saberse necesario, fiabilidad y compromiso… Imagina a un candidato que, en un taller o en una empresa, sabe presentar semejante lista de cualidades personales. Hoy serían probablemente las empresas las que se disputarían a ese posible empleado. El voluntariado en los grupos de jóvenes cristianos (y en otros ámbitos) fomenta todo eso y mucho más. La formación que quiera fortalecer habilidades adicionales debería acompañar al voluntariado.
3. **No pongas demasiado bajo el listón de las exigencias del voluntariado.** Durante un tiempo recluté de forma intensiva y reiterada a jóvenes como voluntarios del grupo infantil de la iglesia. Con cada uno mantuve conversaciones individuales intensas, y lo hice antes de aceptarlos en el equipo. Tenía una lista de requisitos: «¿Estás presente de forma fiable si te haces voluntario? ¿Llevas tu trabajo hasta el final si te haces voluntaria? ¿Participas en todas las reuniones? ¿Estás dispuesto a dar y recibir retroalimentación?», etc. La lista era larga, y no todos pudieron incorporarse después como voluntarios. Al mismo tiempo, los equipos estaban más que completos y no había ningún problema de fiabilidad. Todos sabían que tenían un trabajo exigente por hacer, al que habían dicho que sí libremente y con todo lo que implicaba. Al final había listas de espera para un puesto en el equipo (sencillamente teníamos muy pocos campamentos y eventos en el ámbito de los grupos infantiles de una asociación regional), porque los voluntarios querían demostrar que estaban a la altura de una exigencia de la que enseguida notaban ellos mismos que se les planteaba por el bien de los niños y del proyecto. Y a una tarea superior como esa se dedicaban con gusto, reordenando sus prioridades.
4. **Haz que la visión de la iglesia o de la organización sea la visión del voluntario.** La visión de cada tarea concreta de tu trabajo debería corresponder a la visión global de tu iglesia o de tu organización. Y cada voluntario, en su tarea concreta, debería poder conectarla con la visión global de tu organización. Esa visión tiene que ser conocida y tú tienes que saber expresarla. Con el voluntario hay que mantener un diálogo sobre ella, para comprobar si puede y quiere conectar con la visión de tu organización. Una visión llega más lejos que un voluntariado del montón. Y participar en una visión de tu organización que se hace propia motiva de forma más autónoma que cualquier exhortación al compromiso dirigida al voluntario. ¿Cómo me lo dijo una vez, tan bien, un voluntario de una iglesia ICF (International Christian Fellowship)? «Yo no me dedico a mover cajas de un lado a otro: sirvo en el equipo de montaje porque mi pasión es que las personas se parezcan más a Jesucristo, que vivan sin miedo y que cambien su entorno de forma positiva.»
5. **Lidera a los voluntarios. Y lo digo en serio: *lidera* a los voluntarios.** Mantén contacto personal con tus voluntarios. Elógialos. Dales retroalimentación constructiva y llena de aprecio. Invítalos a un café, a una cerveza, a una comida. Sal a pasear con ellos. Pregúntales cómo están. Llámalos. Comparte con ellos también cosas personales tuyas. Hazles regalos, ora por ellos, no los pierdas de vista, conviértelos en tus amigos, fórmalos, hazles coaching, defiéndelos… Lidéralos.

El ministerio juvenil necesita voluntarios. Si nos lo tomamos en serio, quienes tienen responsabilidad en nuestro ministerio juvenil ponen su foco en los voluntarios (potenciales) como destinatarios del trabajo. No solo como ejecutores. Conseguir (o recuperar) voluntarios se ha vuelto una tarea dura, sobre todo después de la pandemia. Cada voluntario conseguido es una fiesta, no algo que se dé por sentado. Así también podemos orar, verlo desde una perspectiva espiritual y darle su lugar.